¿Qué Tan Grande es su Sueño?

Yo siempre he identificado la palabra emprendedor con sueño, o más bien, con sueños, en plural. Y es que me parece muy difícil pensar en un emprendedor, o en un empresario consolidado que en un momento u otro no haya tenido un sueño, que es el que en parte lo ha llevado por este camino. Yo creo y espero que todos tengamos sueños y metas, así no seamos emprendedores. La cuestión es que los emprendedores tenemos una motivación para hacer los emprendimientos y desde mi punto de vista, esto está estrechamente ligado al tema de los sueños.

Hace un par de días de hecho abordé en un artículo el tema de nunca dejar de soñar. Hoy quiero traer a colación un tema complementario y es acerca del tamaño de nuestros sueños. Este es un tema que para mí es totalmente vital, puesto que el tamaño de nuestros sueños está relacionado con el ímpetu con el que deseamos sacarlo adelante. No tengo la prueba teórica, pero yo me atrevo a afirmar que el tamaño de nuestros sueños es directamente proporcional al empeño que ponemos a la hora de crear un nuevo emprendimiento.

Definiendo el Tamaño de los Sueños

Hasta el momento no he precisado que significa tener un gran sueño, por lo cual puede ser un término algo vago e incluso confuso. Creo que este tamaño se define desde dos puntos de vista.

En primer lugar, el tamaño del sueño puede estar definido por su alcance, lo que se puede denominar el alcance físico. De esta forma un sueño pequeño puede ser montar una pequeña tienda o una microempresa. Un sueño grande por otro lado, puede ser crear una empresa gigante o un gran conglomerado de empresas. Ahora, muchos negocios han partido de estos sueños pequeños, empezando como empresas pequeñas y con el tiempo han crecido y se han convertido en grandes monstruos. Un ejemplo claro de esto es la Coca-Cola que empezó en una pequeña farmacia en Atlanta, Georgia, y 120 años después es una empresa gigantesca con presencia en casi todo el mundo.

La anterior definición de un sueño grande, es una definición muy cualitativa, respaldada por números y detrás de lo que los hombres hemos perseguido por siglos y llamamos grandeza. Sin embargo es una definición que desde mi punto de vista, no es completo y deja muchos vacíos. Por esta razón propongo una segunda visión en la cual el tamaño o alcance físico no son importantes. En esta segunda definición, lo importante es que tan importante es el sueño para el emprendedor. No importa si su sueño es montar un pequeño puesto de comida o una empresa gigante. Lo importante es que tan grande es el sueño para la persona. Así que si la persona que quería montar el puesto de comida tenía un sueño más grande que el de la persona que quería crear una gran empresa, seguramente él trabajará más por sacarla adelante. Y es que para mí este es el verdadero valor de la grandeza, es la forma como soñamos y lo que hacemos, contra viento y marea, para sacar adelante nuestros sueños.

Doy estas 2 definiciones para que usted seleccione la que más le guste. Personalmente me gusta más la segunda, sin ignorar la importancia de la primera definición. Y es que pienso que un gran emprendedor no solo puede ser medido por la grandeza de su empresa; esto es importante, pero no es lo único. El emprendedor también debe ser visto como una persona que ante todos los posibles problemas que podamos imaginar, es capaz de sacar adelante su idea, sin importar si es una pequeña empresa o un gran negocio.

 

Trabajando por el Sueño

Los emprendedores solemos ser personas muy persistentes, tercas y hasta obstinadas. Si el sueño es grande, trabajaremos arduamente por este y será muy difícil que paremos. Aunque esto no necesariamente es una carrera de velocidad, es más bien una maratón, siempre estaremos enfocados en cual es el objetivo: llegar a la meta. Ahora, si el sueño no es tan grande, podremos parar por el camino, desviarnos de la meta e incluso abandonar del todo la carrera.La segunda definición que escribí en el apartado anterior, es básica y es parte de la esencia emprendedora. Esto es así, porque si nuestros sueños son grandes, trabajaremos con más esfuerzo y ahínco. Podemos pensarlo como un motor que tenemos dentro de cada uno de nosotros. Si el sueño es pequeño, aceleraremos poco y frenaremos con frecuencia, haciendo que la llegada a la meta sea más complicada. Pero si por el contrario el sueño es grande, siempre que podamos vamos a acelerar a fondo. Puede que la meta esté muy lejos, pero nunca dejaremos de acelerar y de hacer lo posible para llegar a esta.

Es raro que con un sueño grande, se abandone el camino emprendedor. Quizás se haga después de intentarlo todo y de ver que el emprendimiento no era posible. Y esto está bien, es parte de ser un emprendedor. Pero si el sueño no es tan grande, es posible que este no era nuestro gran sueño para ser emprendedor, o simplemente que el emprendimiento no es lo nuestro, al menos por el momento.

 

Que tan grande o pequeño es un sueño es algo personal. Solo usted y quizás el grupo emprendedor, sabrán dentro de cada uno de sus corazones la grandeza del mismo. La experiencia me dice que los sueños grandes tienen mayor posibilidad de salir adelante y crecer con el tiempo. Si no es así, aunque  sea algo temporal, seguramente no es el gran sueño que está buscando. De modo que lo invito a analizar la grandeza de su sueño, de ver si esté es su gran sueño o si es hora de hacer un alto en el camino y analizar con calma las cosas. Todo esto es válido y es parte de ser Un Emprendedor.

Imagen tomada de Flickr.com

Deja una respuesta

Ahora, validemos que eres un humano: + 12 = 20